Perspectiva de la transición energética de Jalisco

(Actualizada a febrero de 2024)

Por Ana Lilia Moreno y Viviana Patiño

Toca el turno de Jalisco en nuestra serie de análisis de la transición energética a nivel subnacional.

Con base en la metodología e indicadores para la TE subnacional del Energy Transition Index (ETI) y del Insight Report: Fostering Effective Energy Transition 2023 del World Economic Forum (WEF), así como ciertos elementos analíticos y categorías del modelo aplicado en el estudio Measuring the low-carbon energy transition in Chinese cities para medir la transición energética (TE) subnacional en China, hemos construido 39 indicadores relacionados con la TE en Jalisco, que es la tercera entidad más importante en términos de población, sólo detrás del Estado de México y la Ciudad de México, con un cuarto lugar en Producto Interno Bruto Estatal.

Obtuvimos nuestros principales hallazgos, que sintetizamos aquí, a través de la exploración de las dimensiones del ETI que se usan para evaluar el desempeño energético –eficiencia, sustentabilidad, pobreza energética, etc.– y el nivel de preparación de la economía de Jalisco para la TE. Esto, a partir de dos subconjuntos de indicadores: 1. su estructura económica y regulatoria –regulación, gobernanza, economía y compromiso político–, y 2. el potencial que reflejan sus capacidades, según diversos indicadores de capital e inversión, infraestructura, innovación y tecnología, capital humano y participación del consumidor.

Las fuentes de información fueron públicas, y la ventana de análisis nos permitió obtener datos cinco años atrás del dato más reciente encontrado. Los datos y detalles de la investigación se encuentran disponibles en esta tabla.

Panorama general

En términos de aportación al Producto Interno Bruto nacional, Jalisco es la cuarta entidad con mayor producción bruta, con 2.2 billones de pesos, sólo detrás de la Ciudad de México (4.3 billones), el Estado de México (2.6 billones) y Nuevo León (2.4 billones), con datos de diciembre de 2023. En 2022, su PIB superó su agregado prepandemia después de dos años (2020-2021), gracias a una recuperación de las actividades manufactureras de la entidad.



Las industrias manufactureras aportan el 28.5% al PIB estatal; entre ellas se destacan la industria de fabricación de maquinaria y electrónicos, la alimentaria, y derivados de petróleo, plásticos y hule. Mención aparte merece el sector terciario: comercio al por mayor, comercio al por menor, transportes, correos y almacenamiento, y los servicios inmobiliarios que representan el 59% al PIB de la entidad. Las actividades primarias representan el 6.1%.

Desempeño del sistema energético

Se analiza el sistema energético de Jalisco considerando tres dimensiones fundamentales: su estructura de organización industrial, su sustentabilidad y la incidencia de la pobreza energética. Estas variables están interconectadas, ya que un desempeño óptimo del sistema energético, derivado de una eficiente organización, tiende a tener un impacto positivo en el acceso a la energía y en la reducción de la pobreza energética, además de contribuir a mitigar los efectos climáticos que representan riesgos para el bienestar social.

Electricidad

En los precios mayoristas de electricidad (PML), que dependen de la matriz de generación, se observa una importante mejora entre 2017 y 2022, pasando de 1.42 a 1.24 pesos el kWh, lo que representa una disminución de 12.68% a pesos corrientes y de 32.39% a pesos constantes de 2023. Conviene ver el detalle de esta evolución. Entre 2017 y 2021 la caída fue particularmente notable, ya que para 2021 el PML promedio fue de $0.88 kWh (una disminución de 38% a pesos corrientes y de 48% a precios constantes), pero entre 2021 y 2022 se incrementó 40.9%, dato derivado muy posiblemente de la volatilidad de los precios de los energéticos que se observaron en ese periodo, a causa de los conflictos geopolíticos en 2022 (recordemos que, con datos a septiembre de 2023, 81.7% de la matriz energética de México depende de combustibles que se cotizan en el mercado internacional, tanto fósiles como nucleares).

Los precios de la energía y combustibles están asociados al tamaño del mercado y la participación de las empresas del Estado. Razón por la cual analizamos el grado de apertura de estos mercados en Jalisco. El tamaño del sector eléctrico creció entre 2015 y 2022, pasando de 2,771,487 a 3,341,375 usuarios de suministro básico, lo que supone un crecimiento de más de medio millón de usuarios. Por su parte, el consumo aumentó de 12,886,339 MWh en 2015 a 13,632,833 MWh en 2022, lo que implica un crecimiento de casi un millón de MWh en siete años, es decir, un crecimiento de 6.25% (en contraste, el crecimiento a nivel nacional pasó de 212,200,817 MWh a 214,073,721 MWh en el mismo periodo: un crecimiento de 0.88%).

La estructura del mercado eléctrico puede analizarse en dos sentidos. Del lado de la oferta, la matriz de generadores de la región determinan el precio mayorista; entre más generadores con menores precios, como las fuentes renovables, entran al mercado, los PML pueden bajar. De ahí la importancia de analizar la participación de CFE y los generadores privados. En 2015, antes de la reforma energética, el 80.93% de la capacidad instalada en la entidad pertenecía a la empresa del Estado, y el 19.07% a generadores privados. En contraste, en 2023, los generadores privados suman el 56.07% y CFE el 43.93%, lo que muestra una mayor apertura en el mercado de generación. Por el lado de la demanda, es un hecho que sólo CFE Suministrador de Servicios Básicos presta el servicio a los usuarios del suministro básico, que incluyen a los residenciales, pequeños negocios y agricultura, que sumaron en 2022 3,341,375 en la entidad. No obstante que legalmente podría ser factible la competencia económica, dicho mercado se encuentra monopolizado por la empresa estatal.

Cabe destacar que, si bien existen modelos como el suministro calificado o los contratos legados de autoabasto y cogeneración que atienden a otros usuarios comerciales e industriales, no existe información específica al respecto por entidad federativa.

Combustibles

Los combustibles automotrices experimentaron un incremento importante entre 2017 y 2022 en la entidad, pasando de 16.34 pesos el litro de gasolina regular a 22.13 pesos: un crecimiento de 35.43% a pesos corrientes, y 4.86% a pesos constantes. En el mismo tenor, el incremento en el precio de la gasolina premium fue de 28.37% en el mismo periodo: pasó de 18.19 a 23.35 pesos por litro, mientras que el diésel pasó de 17.07 por litro a 23.41 pesos en el mismo periodo, es decir, un crecimiento de 37.14% a pesos corrientes. Descontando el factor inflacionario, el precio de la gasolina premium registra una pequeña reducción de 0.61%, mientras que el diésel registró un aumento real de 6.18%.

Por el lado del consumo de combustibles automotrices, la gasolina ha caído en un 6.17% de 2019 a 2022, registrando una reducción de 58.15 miles de barriles diarios (Mbd) a 54.56 Mbd; mientras que el diésel se redujo un 0.64%, pasando de un volumen de consumo de 27.67 Mbd a 26.5 Mbd. La turbosina cayó en un 2.49%; una caída de 9.23 Mbd a 9.0 Mbd.

En lo que respecta al sector de ventas de combustible, podemos obtener una apreciación del avance de la apertura de participación de las empresas privadas mediante el número de franquicias que han cambiado su marca Pemex a marcas propias, tanto nacionales como internacionales, ampliando así las opciones para los consumidores. En 2016, el 100% de las estaciones de servicio tenían bandera de Pemex, en contraste con el 62% de banderas Pemex y 38% de marcas diferentes en 2023.

Los precios de los combustibles de cocina, gas LP y gas natural también han presentado precios al alza entre 2017 y 2022. El primero se incrementó en 48.34%, pasando de 8.71 a 12.92 pesos el litro, en términos nominales, y de 15.06% en términos reales, con cifras constantes a 2023. Entretanto, el precio de gas natural mayorista se incrementó de 88.72 a 124.25 pesos el gigajoule (GJ): un aumento de 40.05% en pesos corrientes, y de 8.43% en pesos constantes a 2023.

Pobreza energética

En esta dimensión evaluamos el acceso a la electricidad y combustibles de los hogares, el acceso a energía limpia, la asequibilidad y la continuidad del suministro. Por lo que toca al acceso a electricidad de los hogares, analizamos el crecimiento de usuarios y consumo doméstico por parte de CFE Suministro Básico, el cual, en 2015, fue de 2,922,233 MWh, atendiendo a 2,383,019 usuarios domésticos. Para 2022, el consumo pasó a 3,608,878 MWh, mientras que el número de usuarios aumentó a 2,876,440. Esto es un crecimiento de casi medio millón de usuario domésticos en cinco años, y un incremento del consumo de casi 700,000 MWh, equivalentes a 20.7% y 23.5%, respectivamente .

A través de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH, 2023) se puede comparar el acceso a electricidad y leña en los hogares de Jalisco. En 2016, el 99.5% de los hogares contaba con acceso a la electricidad, mientras que en 2022 se contabilizó en 99%. Considerando el crecimiento de los usuarios domésticos y el crecimiento agregado de la demanda eléctrica, se podría suponer alguna reducción derivada las variables censales o bien una reducción de consumo real derivado de la pandemia por covid-19. Por lo anterior, es importante evaluar este indicador en futuras entregas de la encuesta, ya que si observamos otro indicador clave de pobreza energética, como lo es el consumo de leña, la encuesta indica que, en 2016, 2.79% de los hogares de Jalisco la utilizaron como principal combustible para cocinar, y para 2022 esta cifra se redujo a 2.61%.

Por último, un aspecto importante a evaluar es el uso de sistemas de generación distribuida en los hogares de Jalisco, como opción para reducir el consumo de energía de la red eléctrica (ya que implica un incremento en el consumo de energía 100% limpia proveniente de los paneles). En ese sentido, se estima que en 2017 hubo aproximadamente 552 hogares con sistemas de generación distribuida, cifra que alcanzó los 9,270 hogares para 2023: un aumento de 16.7 veces la cifra registrada en 2017.

En materia de asequibilidad, observamos que la tarifa para los usuarios doméstico en Jalisco ha aumentado en línea con los incrementos del Índice Nacional de Precios al Consumidor. La tarifa aplicable a los usuario doméstico de CFE en Jalisco pasó de 0.809 pesos por kWh para el consumo doméstico básico a 0.978 pesos, entre 2017 y 2023. Esto ha tenido un impacto en el Gasto del Hogar en Vivienda Servicios, Energía Eléctrica y Combustibles como proporción del Ingreso, ya que pasó de 9.88% en 2016 al 10.46% en 2022.

Un último aspecto a considerar en esta dimensión es la continuidad del suministro eléctrico. Al respecto, CFE Distribución ha presentado buenos números: el tiempo de interrupción media del sistema (SAIDI) ha pasado de 25 a 18 minutos entre 2016 y 2022, mientras que el tiempo de interrupción promedio por cliente (CAIDI) pasó de 51 a 45 minutos en el mismo periodo. Asimismo, el índice de frecuencia de accidentes también se redujo, de 0.52 a 0.41 entre 2017 y 2022. Esto representa un mejor estándar que en Estados Unidos.

Sustentabilidad

En esta dimensión analizamos las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)[1], la emisión de otros contaminantes[2], la temperatura media en la entidad y el grado de avance de la sequía. En el primer rubro, identificamos importantes problemas en la transparencia de la información, ya que, si bien existe información disponible, se encuentra desactualizada, o no es posible verificar los datos ante discrepancias entre datos locales y federales, o cambios súbitos anuales. Por ejemplo, el inventario Estatal de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero de 2014 de Jalisco registró 24,447,280 toneladas de CO2 equivalente, mientras que en la actualización del inventario para 2017 (el último dato disponible públicamente) se registró un aumento, alcanzando 30,798,268 toneladas de CO2 equivalente, lo que sugiere un incremento de más de 6 millones de toneladas de CO2 equivalente (25.8% por arriba). Es importante recalcar que las emisiones registradas por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) y las registradas por la Semarnat son muy diferentes. En 2015, la primera registró que Jalisco tuvo un total de 57,287,511.75 toneladas de CO2 equivalente, y al siguiente año reportó un total de 6,476,338.64 toneladas. Esto sugiere una disminución del 884%. Esto sería un gran logro si no fuera porque en 2017 se registraron 13,217,838.65 toneladas de CO2eq, dato que es completamente diferente del mencionado anteriormente y registrado por la Semadet. De cualquier forma, existe una tendencia al alza que no se puede comprobar; además, sus últimos valores corresponden a datos de 2017 y publicados en 2019.

Seguiremos atentos al registro de emisiones estatales y nacionales, pues son varias entidades federativas que presentan variaciones tan amplias como éstas.

El registro más reciente de la emisión de otros contaminantes es de 2008, cuando se reportaron 37,669 toneladas de PM10, 23,576 toneladas de PM2.5, 28,888 toneladas de SOx, 4,317,968 toneladas de CO, 323,006 toneladas de NOx, 922,827 toneladas de COV y 82,301 toneladas de NH3. En ese sentido, al igual que el inventario estatal de GEI, el registro de emisiones de otros contaminantes también se encuentra desactualizado. Es importante recalcar que cuestionamos a la autoridad local sobre si tienen planeado publicar actualizaciones de ambos inventarios; sin embargo, no recibimos respuesta alguna. 

La temperatura media en la entidad es un dato esencial de cara a los retos que plantea el cambio climático. En 2015, la temperatura máxima promedio en Jalisco fue de 28.8 ºC, mientras que la temperatura promedio fue de 21.3 ºC y la temperatura mínima promedio fue 13.9 ºC. En contraste, en 2022 los registros para temperatura máxima promedio fue de 29.7 ºC, para temperatura promedio de 21.6 ºC, y para temperatura mínima promedio de 13.6 ºC. Se observa un incremento importante en la temperatura máxima promedio, y un ligero incremento en la temperatura promedio.

La sequía, por su parte, la podemos observar mediante dos indicadores: la precipitación total anual y la tasa de territorio afectado, según Conagua. En 2015, la precipitación total anual en Jalisco fue de 1,146 mm, con una afectación de sequía del 55.5% del territorio. Para 2022, la precipitación total anual alcanzó sólo los 859 milímetros de lluvia (mm), lo que implica una reducción de más de 53%, y la tasa de afectación de sequía fue de 100% del territorio.

Estructura institucional del estado y su sistema económico

En este renglón evaluamos la regulación y el compromiso política TE, la gobernanza estatal en la materia y los principales indicadores económicos de Jalisco.

El primer aspecto a destacar es que no existe un instrumento específico que atienda la TE a nivel entidad federativa, aunque sí identificamos al menos ocho leyes complementarias, con la mención de elementos relevantes para la TE, como la eficiencia energética o las energías renovables. Esto quiere decir que el estado aún tiene la oportunidad de emitir un marco específico para la transición energética, y plantearse en el espectro normativo metas y lineamientos a largo plazo. Esta práctica podría ser un factor que sume al potencial de éxito en la TE de la entidad.

En lo que toca al ambiente político, evaluamos la existencia de organismos fuera del Gobierno, tales como organizaciones, instituciones, sociedades civiles, entre otras, que se dediquen a dar seguimiento o demandar planes para la TE en el estado. En efecto, detectamos la presencia de organismos no gubernamentales que han buscado promover las buenas prácticas en cuanto a la TE desde 2014, antes de la implementación de la Ley de Transición Energética Federal, la que se ha ido incrementando con el paso de los años, pues ahora existen muchas asociaciones que buscan promover la competitividad y las buenas prácticas dentro del sector energético en términos de TE.

En cuanto a la gobernanza de la TE, se destaca la existencia, desde 2016, de la Agencia de Energía del Estado de Jalisco, la cual realiza acciones en el campo que le confieren sus atribuciones (por ejemplo, la instalación de sistemas fotovoltaicos). Además, en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Económico, se ha impulsado programas de apoyo para la renovación del parque vehicular de transporte de pasajeros, así como de acción climática y gobernanza hacia la sustentabilidad, y de cumplimiento ambiental voluntario. Adicionalmente, se ha impulsado el programa presupuestario de desarrollo, el programa de acción del campo para el cambio climático y, en general, la ejecución de la política y estrategia energética del estado.

En esta materia, otro hallazgo fundamental es que a través de la plataforma Mide Jalisco, el Gobierno del estado pone a disposición de los ciudadanos un sistema de transparencia y de monitoreo de resultados de los esfuerzos para la TE, a través del cual se mide el incremento de la generación eléctrica y la mitigación de emisiones por generación de energía limpia y medidas de eficiencia energética. El dato más reciente es de diciembre de 2022.

El último subcomponente de este apartado es el tema económico, con el cual se evalúan el PIB estatal y sus principales componentes, su tasa de crecimiento y el monto del presupuesto que se destina a la TE en la entidad. En 2016 Jalisco tenía un PIB integrado por 5.6% de actividades primarias, 29.55% de actividades secundarias, 58.54% de actividades terciarias y 6.31% de impuestos. Para el cierre de 2022, las actividades primarias representan el 6.1%, las actividades secundarias el 28.5%, las terciarias el 59% y 6.4% de impuestos. Esto implica modificaciones de la actividad económica, dado que las actividades secundarias y terciarias reducen su participación, mientras que las actividades primarias y los impuestos la incrementan.

Esto se debe seguir monitoreando, ya que, de sostenerse la tendencia, lo que estaría ocurriendo en la entidad es una desindustrialización. Esto podría suponer una reducción de las emisiones de GEI, pero también un impacto negativo a la economía local. Lo anterior, en función de que la tasa de crecimiento del PIB de Jalisco pasó de 3.05% en 2016 a 5.30% en 2022, lo que se explica, por un lado, por la recuperación de los niveles previos a la pandemia.

Por último, evaluamos si es de conocimiento público cuánto presupuesto se destina a la TE, pero no encontramos evidencia de que esta información exista o esté disponible al público. Sin embargo, sí es posible conocer el presupuesto asignado al tema medioambiental, que se incrementó de un .86% en 2015-2016 a 1.26% en 2020-2021 respecto del total de presupuesto del estado.

Potencial atracción de la TE

Para la última dimensión de la TE subnacional analizamos el potencial de atracción de la TE o, dicho de otra forma, su preparación (readiness) para ella. En esta dimensión se evalúan el capital y la inversión relacionado con la TE en Jalisco; la infraestructura disponible y la innovación tecnológica, y el capital humano.

El primer componente se desagrega en capital e inversión y capacidad fiscal. En cuanto al capital, se evalúa la Inversión Extranjera Directa (IED) en general, la IED en el sector eléctrico y la formación bruta de capital. Pues bien, observamos que la IED global en Jalisco se contrajo 13.06% entre 2016 y 2022, pasando de 942 millones de dólares (mdd) a 819 mdd. Respecto del sector eléctrico en particular, el IED pasó de una desinversión de negativa (de -12.71 mdd en 2016) a un IED positivo, de 9.37 mdd: una mejora de 173%.

Jalisco registra un aumento de 63,4% en formación de capital fijo entre 2015 y 2022, un crecimiento significativo que podría impulsar una recuperación importante para los años subsecuentes a la pandemia.

En materia de capacidad fiscal evaluamos dos elementos específicos. Por un lado, el porcentaje de la cartera de inversión de la SHCP en Jalisco que se destina a energía pasó del 5.48% al 95.41%, y de la CFE, principalmente para el suministro industrial, adquisición de equipo, modernización de subestaciones, mantenimiento de líneas de transmisión y distribución. Lo anterior se desprende de los reportes del Senado de la República: “Análisis de los recursos federales identificados para las entidades federativas en el proyecto Presupuesto de Egresos de la Federación”, los cuales se integran con información de la cuenta pública.

Por otro lado, evaluamos la capacidad fiscal relativa a la aplicación de impuesto verdes. En Jalisco se ha anunciado la discusión en el Congreso de un impuesto, pero al cierre de 2023 esta discusión sigue pendiente. He aquí otra asignatura pendiente para la entidad, pues lo deseable es que aproveche su potencial recaudatorio y que utilice esos ingresos en proyectos para su descarbonización.

Virando hacia el componente de infraestructura e innovación tecnológica, analizamos el grado de penetración de tres tecnologías listas para su uso en la entidad. Primero, las tecnologías de generación renovables[3] a gran escala, para las que observamos un ligero incremento en la capacidad instalada, pasando de 1,275 MW en 2015 a 1,558 MW en 2022, lo que podría explicarse por la reducción de permisos otorgados por la Comisión Reguladora de Energía entre 2019 y 2022, derivando en menores proyectos e inversiones.

En segundo lugar, en la generación distribuida observamos un importante crecimiento de 1,749%, incluso mayor que la generación renovable a gran escala en la entidad: aumentó de 22.87 MW en 2017 a 422.93 MW al corte del primer semestre de 2023.

Por su parte, los autos eléctricos e híbridos son la tercer tecnología que evaluamos. La venta de estos autos en la entidad pasó de 624 unidades en 2016 a 20,164 unidades a mediados de 2023, lo que refleja un crecimiento exponencial.

El presupuesto para la inversión pública en infraestructura pasó de 736,369,474 pesos en 2016 a 8,662,372,000 en 2023, lo que implica un importante crecimiento de más de 10 veces en la inversión pública en pesos corrientes. En el presupuesto estatal de 2023 se destaca una partida de inversión pública por 41,826,500 pesos para la Acción Climática, Manejo, Conservación, Restauración y Protección de los ecosistemas del Estado y 498,049,600 pesos para la infraestructura para la movilidad sustentable.

En lo que corresponde a la tecnología potencial analizamos el monto de presupuesto asignado a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, el cual, para 2016, fue de 633,007,488 pesos, y en 2023 1,258,316,415 pesos.

En el rubro del ambiente de negocios innovador vemos que la Agencia Estatal de Energía de Jalisco cuenta con diversos programas de apoyo para la transición energética; por un lado, tienen el Padrón de empresas especializadas en servicios energéticos, que apoya a que las empresas cuenten con la infraestructura operativa para garantizar una buena transición energética. Adicionalmente, el estado promueve incentivos fiscales para las personas físicas o morales que realicen auditorías ambientales y los soliciten. Desafortunadamente, no encontramos evidencia significativa en cuanto a los resultados, montos o número de beneficiarios que nos permitan comparar el avance.

Por último, en materia de capital humano se evaluaron dos aspectos: la formación de profesionales y la población ocupada. En lo relativo a la educación se observa que en el ciclo 2022-2023 egresaron, en términos relativos, menos profesionales en los campos de Ingeniería, Manufactura y Construcción, comparado con el ciclo 2016-2017, pasando de 18.54% a 13.09%, mostrando una reducción de más de cinco puntos porcentuales.

Entretanto, en el componente de empleo la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señala que la población económicamente activa (PEA) de Jalisco alcanzó en 2022 los 4,140,158 de personas, y la población ocupada aumentó en 198,210 personas. A su vez, la población ocupada en el sector de Servicios Profesionales, Científicos y Técnicos en Jalisco representó en 2023 el 5.5% de la población total ocupada del estado, mientras que el dato para 2016 fue del 4.9%. En efecto, ha aumentado la proporción de trabajo en estas áreas relacionadas con la TE.

A manera de contexto, la Agencia Internacional de Energía Renovable (por sus siglas en inglés IRENA), en su reporte de empleabilidad de energías renovables, mostró que en México existen 81,984 personas que trabajan en todas las tecnologías de energía renovable, y la mayoría trabaja en energía solar fotovoltáica. A nivel nacional, a diciembre de 2023 México cuenta con 60.7 millones de PEA y 59.1 millones de personas ocupadas.

Conclusiones

El análisis integral de los 39 indicadores relacionados con la TE en Jalisco presenta un panorama diverso de progresos y retos:

Mejoras sustanciales: el 53.85% de los indicadores mostraron mejoría, evidenciando acciones significativas hacia una TE sostenible. Estas mejoras reflejan esfuerzos en adopción de energías limpias, eficiencia energética y fomento de tecnologías renovables.

Desafíos persistentes: el 12.82% de los indicadores empeoraron, resaltando desafíos en la TE, posiblemente debido a barreras económicas o estructurales.

Falta de datos históricos: el 33.33% de los indicadores carecían de datos históricos o incluso actuales, lo que dificulta el seguimiento de su evolución y subraya la necesidad de mejorar la recolección de datos.

Los resultados enfatizan la importancia de un enfoque integral y sostenible en la gestión energética de Jalisco. Se destaca la necesidad de monitorear continuamente los indicadores para mantener y potencializar los resultados positivos, así como mejorar aquéllos donde se encuentran desafíos persistentes para cimentar la base de un sistema energético más limpio y sostenible. Adicionalmente, se requiere trabajar en actualizar datos que están desactualizados, como el inventario estatal de GEI; una recopilación más completa de datos históricos, y trabajar en los rubros donde no hay evidencia del trabajo realizado, para que la ciudadanía tenga una mejor comprensión de la evolución y la toma de decisiones informadas para el futuro.

Desde México Evalúa seguiremos analizando la TE a nivel subnacional y nacional, en general, para proporcionar perspectivas claras sobre su progreso y, en particular, sobre Jalisco, para generar nuevas actualizaciones. Esperamos que este análisis sea una herramienta valiosa para las autoridades y otros actores involucrados.


[1] Los gases de efecto invernadero (GEI) son aquellos gases que se encuentran en la atmósfera que fueron generados ya sea de forma natural o antropogénica. Dichos gases tienen la característica de absorber y emitir radiación que es emitida por la Tierra, las nubes o la atmósfera (Benavides & León, 2007). Los GEI incluyen H2O (Vapor del agua), CO2 (dióxido de carbono), N2O (óxido nitroso), CH4 (metano), O3 (ozono),  SF6 (hexafluoruro de azufre), HFC (hidrofluorocarbonos), y PFC (perfluorocarbonos). México Evalúa (2022).

[2] Además de los gases de efecto invernadero, existen otros contaminantes en la atmósfera que se presentan en forma de partículas o gases que son tóxicos para el ser humano. Al momento de evaluar la calidad del aire, por ejemplo, estas partículas y gases se presentan como “otros contaminantes” ya que no están dentro de los GEI. Los otros contaminantes son los siguientes: PM10, PM2.5, SO2, CO, NOx, y COV. México Evalúa (2022).

[3] El registro de Centrales Eléctricas de la CRE indica que existen dos centrales renovables híbridas, es decir, que utilizan dos fuentes de energía una renovable como biogás y sol y otra fósil como gas natural y combustóleo.