Un panorama económico fuera de la realidad

El Paquete Económico 2021 se elaboró bajo una expectativa de optimismo que, creemos, no pasará la prueba del ácido de la realidad. Y es que, de entrada, estima un crecimiento económico de 4.6% real, el cual se encuentra por encima de lo estimado por diversos analistas externos al Gobierno. Sin embargo, el panorama de este año bastaría para matizar este optimismo, por decir lo menos.

Para 2020, los datos económicos estimados por la SHCP para el cierre, aunque subestimados, indican una acentuada crisis económica (-8.0%). En la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, publicada por el Banco de México el 1 de septiembre, se estima una caída de la economía de -9.97% para 2020 y un crecimiento de 3.01% para 2021. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en un ajuste de sus cifras del World Economic Outlook de junio de 2020, estima una disminución en el crecimiento de la economía mexicana de -10.5% para este año y un aumento de 3.3% para 2021. Finalmente, Citibanamex, en su nota oportuna del 9 de septiembre, estimó una caída de la economía de 11.20% para 2020 y un incremento de 4.1% para 2021.

Y el dato acaso más contundente: respecto a las principales economías de América Latina, el FMI estima que México será el país con la caída más pronunciada en 2020 y el menor crecimiento en 2021, siguiendo siempre la tendencia del crecimiento de Estados Unidos. 

Como vimos en nuestro análisis introductorio de evidencias al Paquete Económico, este “optimismo fiscal” también abarca la plataforma de producción de crudo y el precio de la mezcla mexicana de exportación. ¿Cuál es el principal inconveniente de estas previsiones no realistas? Que podrían no obtenerse los ingresos esperados, claro, pero también se distorsionan los gastos proyectados para 2021.

En última instancia, mantener estas pautas de comportamiento hacendario provocan la apertura de espacios de discrecionalidad en el ejercicio del gasto, pues son previsibles modificaciones, recortes o reasignaciones que no pasan por mecanismos de control presupuestal efectivos.

Veamos a detalle los principales datos.

Un precio de la mezcla mexicana de exportación a la baja y por debajo del dato aprobado

Para 2021 se estima un precio promedio de la mezcla mexicana de 42.1 dólares por barril, 6.9 dólares por debajo del aprobado en 2020, pero 7.5 dólares por arriba del precio estimado de cierre para 2020 (34.6 dpb). En el Paquete Económico de 2020, el dato aprobado para la mezcla mexicana fue de 49.0 dólares por barril, el cual quedó muy por arriba del cierre actual estimado. Lo anterior hace evidente el gran desafío de esta administración: enfrentarse, por segundo año consecutivo, a ingresos menores a los estimados, derivados de los escenarios optimistas en épocas de desaceleración (2019) y recesión (2020) económica.

Una menor producción de petróleo

Otro punto que nos llama la atención en los Criterios Generales de Política Económica 2021 —otro de los componentes del Paquete Económico— es la menor estimación en la plataforma de producción, tanto para el cierre de 2020 respecto al aprobado (1,744 miles de barriles diarios vs. 1,951 mbd), como para 2021 (1,857 mbd) en relación con el dato aprobado en 2020. 

El meollo aquí es que si la producción petrolera se mantiene en niveles similares al cierre estimado para este año, el Gobierno estaría sobrestimando los ingresos públicos. En general, la brecha entre la producción aprobada y la reportada se ha hecho más evidente desde 2014, ya que la producción de petróleo ha venido cayendo desde 2004, como pueden ver en la siguiente gráfica. 

Concluyamos con una alerta: en el proceso de discusión presupuestal que se lleva a cabo en el Congreso no es recomendable seguir estirando la liga del “optimismo fiscal”. Insistamos: se corre el riesgo de incrementar virtualmente la bolsa de ingresos para buscar asignaciones de gasto adicionales a las planteadas por la SHCP.