Invertir más, sí, pero sobre todo invertir mejor

El próximo año se planea invertir 707.7 mmdp en inversión física. Implica un incremento de 8% real —52.6 mmdp más— en relación con lo aprobado para este año. El monto incluye a Pemex y representará el 2.8% del PIB. Por su parte, el gasto en inversión sin Pemex se incrementará 14% (48.8 mmdp) también con respecto al PEF 2020, pero representará el 1.2% del PIB, una proporción que se coloca aún en los mínimos históricos.

Del total de inversión física, 14% se irá a los proyectos prioritarios del presidente. Tan sólo la inversión en el Tren Maya (36.2 mmdp) representa 98% de la inversión física total de la Secretaría de Turismo. De igual manera, el presupuesto para el Aeropuerto General Felipe Ángeles (21.3 mmdp) equivale a 73% de la inversión de la Secretaría de la Defensa Nacional.

También en el análisis de la distribución de la inversión por ramo presupuestario se identifica ese ‘sesgo’: aquéllos que tienen a su cargo proyectos prioritarios serán los más beneficiados. El presupuesto de la Secretaría de Turismo aumentará 33.6 mmdp (991%) con respecto a lo aprobado en 2020. Le sigue la Secretaría de la Defensa Nacional, con un incremento de 19.7 mmdp (213%) y el Ramo 23[1], con 4.7 mmdp (116%.)

Entre los ramos con disminuciones en el presupuesto, el más afectado será el de Aportaciones Federales, con un recorte de 4% (-8.9 mmdp). En el IMSS se espera un recorte en la inversión física de 34% (-4.4 mmdp). En la CFE el recorte a este gasto será de 3% (-1.4 mmdp).

En menor medida, también se reducirá la inversión física de la Secretaría de Salud: el presupuesto en 2021, de 5.3 mmdp, será 119 mdp menor que lo aprobado este año (un recorte del 2%). De las principales instituciones de salud, sólo el ISSSTE incrementará su inversión física en 7% (123 mdp), al contemplar un presupuesto de 2.0 mmdp. Una de las razones que explicarían este aumento es el objetivo de fortalecer la infraestructura y el equipamiento de los hospitales de esta institución para reducir la dependencia de servicios subrogados del sector privado.

La composición del gasto arroja que la inversión en sectores prioritarios —no confundir con los proyectos prioritarios del Ejecutivo— continúa estancada. Preocupa que aun con las deficiencias estructurales del sistema público de salud que salieron a la luz con la pandemia por covid-19, el 43% de la inversión física se realice en hidrocarburos, a través de Pemex. Tan sólo el 2% de la inversión física se pretende destinar en salud. La inversión física en otros rubros como la educación y seguridad nacional también tiene una baja participación en el gasto total.

Si comparamos el gasto en inversión física en salud para 2021 con la presupuestada este año, observamos que su participación en el gasto total disminuye de 3.2% a 2.3%, ya que se prevé un recorte de 22% (-4.6 mmdp) en esta función. Y lo mismo sucede en el caso de la inversión en educación, al pasar de 2.5% del total a 2.2% en 2021; el presupuesto planeado para esta función disminuirá 5% (-879 mdp) el siguiente año.

Por otra parte, la concentración de la inversión física beneficiará más a cinco entidades federativas: 67% de la inversión física se concentrará en Campeche, Tabasco, CDMX, Estado de México y Veracruz. En todos ellos se construirán al menos uno de los proyectos prioritarios de inversión del presidente.

El 33% restante se propone distribuir entre 27 entidades federativas. En 20 de ellas el monto de inversión se estima que sea menor al aprobado este año. Entre ellas destaca Coahuila, donde la Federación planea invertir 46.8% menos recursos que lo aprobado en 2020. Si el PPEF 2021 se aprueba sin cambios, la inversión en el estado se reduciría por tercer año consecutivo, siendo 2021 el año con un mayor recorte.

Otros estados en los que Federación destinará menos recursos de inversión serán: Puebla (-3.2 mmdp o -14.2%), Tamaulipas (-3.1 mmdp o -22.4%), Campeche (-1.8 mmdp o -1.0%), Jalisco (-1.5 mmdp o -14.5%) y Querétaro (-1.4 mmdp o -32.1%).

Una herramienta poderosa, desaprovechada

Preocupa que, a pesar del incremento en la inversión, ésta no tenga el efecto deseado debido a la composición del gasto. La inversión física que se planea para 2021 tiene el objetivo de reestablecer la economía en el corto plazo. Sin embargo, en el análisis a detalle observamos que se prioriza el sector de hidrocarburos y los proyectos prioritarios del presidente, cuya rentabilidad económica aún está en duda. Se deja a un lado la inversión en sectores históricamente rezagados, y que en el contexto actual son esenciales, como la salud y la educación. Aunado a esto, el sesgo geográfico de la inversión limita su impacto sólo a las regiones que recibirán mayor inversión.

La inversión física como porcentaje del PIB se encuentra en niveles históricamente bajos y prioriza sectores no tan esenciales. El propio Fondo Monetario Internacional, en su Declaración de la Consulta del Artículo IV, señala que los recursos destinados a Pemex desplazan recursos de sectores prioritarios; además, pone sobre la mesa la relevancia de incrementar la productividad a través de la inversión pública para mejorar la inclusión y cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible en Salud.

En otros estudios realizados en el contexto de la pandemia, el Fondo indica que la inversión pública es esencial para la recuperación económica, pues permite la creación de empleos en el corto plazo y sienta las bases de una economía más resiliente, si se invierte en actividades muy productivas. Enfatiza la importancia de invertir en proyectos rentables, de calidad y con impacto económico y social. De lo contrario, los proyectos sólo implican un alto costo para la sociedad.


[1] Ramo de Provisiones Salariales y Económicas, en el resumen de la clasificación económica del Ramo se considera como inversión física el presupuesto del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) y el Fondo de Prevención de Desastres Naturales (FOPREDEN).