Números de Erario: gasto en salud en el primer semestre de 2020

La austeridad persiste en el gasto en salud. Aun cuando el sistema de salud continúa en jaque porque la pandemia por covid-19 está lejos de contenerse, durante el primer semestre de 2020 se gastó menos de lo programado en el Presupuesto y también en comparación con lo que se gastó en el mismo periodo del año anterior. El gasto en la función salud tuvo un recorte de 4% (-11.45 mmdp), y con respecto a 2019 fue 1.7% menor (-4.2 mmdp).

El gasto en medicamentos fue 14.5% menor que lo presupuestado, y en comparación con el año anterior, en el primer semestre hay un recorte de 4% (-12.2 mmdp) en el gasto ejercido.

Con todo, hay un tipo de gasto que sobrejerció: la inversión física,  con un avance 35.2% mayor (1.63 mmdp) a lo que se tenía presupuestado (4.64 mmdp). Y es que ante la creciente demanda de insumos médicos a causa de la pandemia, gran parte de la inversión física del IMSS y del ISSSTE se concentró en la compra de equipo médico y de laboratorio.

¿Cómo avanza el gasto funcional[1] en salud de enero a junio?

Al primer semestre de 2020 se tenía presupuestado un gasto funcional en salud de 260.5 mmdp, pero sólo se ejercieron 249.1 mmdp. Esto representa un subejercicio de 4% (-11.45 mmdp). Con respecto a la meta anual de gasto[2], hay un avance de 36.62%. En el primer semestre se gastó 1.7% menos (-4.2 mmdp), en comparación con el mismo periodo del año anterior.

¿Cómo fue el gasto funcional en salud en cada institución, de enero a junio?

Al primer semestre ninguna institución reportó un avance de  50% o más en el gasto, con respecto a la meta anual. La Secretaría de Marina, el FASSA, la Sedena y las Aportaciones a la Seguridad Social son las instituciones que reportaron el mayor avance: entre 45 y 49%, con respecto a la meta anual. En contraste, el ISSSTE sólo ha gastado 41.4%; le sigue el IMSS con 34.1% y la Secretaría de Salud, con 33.4% del presupuesto anual aprobado.

De los siete ejecutores del gasto funcional en salud, tres tuvieron subejercicios. Durante los primeros seis meses del año el gasto en salud se distribuyó de la siguiente manera:

  • La Secretaría de Salud gastó por arriba de la meta establecida. El gasto fue 13% (6.1 mmdp) mayor al aprobado. Pero con respecto al año anterior, y a pesar de las presiones en el sistema de salud causadas por la covid-19, el gasto fue 8.9% (-5.4 mmdp) menor.
  • Las secretarías de Marina y de la Defensa Nacional se colocaron 8% (0.1 mmdp) y 7% (0.2 mmdp) por encima de la meta mensual, respectivamente.
  • Las entidades federativas recibieron recursos por encima de lo aprobado. El FASSA transfirió un 3% más de recursos (1.3 mmdp).
  • El ISSSTE continúa con rezagos en su gasto. A junio se encuentra por debajo de la meta establecida:reporta un subejercicio de 26% (-9.0 mmdp). Y con respecto al año anterior, se ejercieron 7.4% (-2.1 mmdp) menos recursos.
  • De igual manera, el gasto funcional en salud del IMSS se encuentra por debajo de la meta establecida. Acumula un subejercicio de 8% (-10.0 mmdp).
  • Las Aportaciones a la Seguridad Social reportan un subejercicio de 3% (-0.3 mmdp).

Por institución y programa presupuestario los hallazgos más relevantes son:

  • El programa Suministro de Claves de Medicamentos, del ISSSTE, no ejerció 44.5% (-4.6 mmdp) de su presupuesto aprobado, que es de 10.4 mmdp. Cabe aclarar que este programa no abarca el presupuesto total de esta institución para la compra de medicamentos.
  • El programa Proyectos de infraestructura social de asistencia y seguridad, del IMSS, no ejerció el 61.5% (-0.6 mmdp).
  • Otro programa del IMSS, Operaciones ajenas —que incluye gastos relacionados a préstamos de trabajadores—, ejerció 141.1% (6.2 mmdp) más de lo aprobado al semestre. De igual manera, el Programa de adquisiciones presentó un sobrejercicio de  500.5% (1.9 mmdp).
  • Fortalecimiento de los Servicios Estatales, Seguro Médico Siglo XXI y Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, programas de la Secretaría de Salud, reportaron recortes en su presupuesto por arriba del 50%.
  • El programa Vigilancia epidemiológica, de la Secretaría de Salud, no ejerció el 38.8% (-0.1 mmdp) de los 0.3 mmdp que se le aprobaron.

¿Cómo avanzó el gasto en medicamentos del sector salud en junio?

El presupuesto anual en medicamentos[3] es de 86.03 mmdp. Incluye el presupuesto del IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de Salud, la Sedena y la Secretaría de Marina[4]. A junio se ejercieron 27.1 mmdp, lo que representa un avance del 31.5% del presupuesto con respecto a la meta anual.

La Secretaría de Marina y la Sedena han ejercido más del 50% de su presupuesto aprobado anualmente. En contraste, la Secretaría de Salud, el IMSS y el ISSSTE tienen un avance menor a 35% con respecto a la meta anual.

En total, el gasto en medicamentos tiene un subejercicio de 14.5% (-4.6 mmdp). Por subsistema, el ejercicio se distribuye de la siguiente manera:

  • El ISSSTE tiene el mayor subejercicio, que alcanzó el 43.4% (-4.3 mmdp) de su presupuesto.
  • Le sigue el IMSS, con un recorte de 2.0% (-375.8 mdp).
  • Por contra, la Secretaría de Marina reportó un gasto mayor al aprobado en 93.5% (130.1 mdp).
  • La Secretaría de Defensa también tuvo un gasto por encima del aprobado en 7.5%. La Secretaría de Salud gastó 0.7% (14.4 mdp) más de lo aprobado en el calendario.

Con respecto al año anterior, el gasto en medicamentos es 4% menor (-1.2 mmdp).

¿Cuánto gastaron en inversión física los diferentes ejecutores del sector salud?

La inversión física en salud[5] —que incluye inversión directa, subsidios, transferencias y aportaciones— se encuentra por arriba de la meta establecida. Al primer semestre, se gastaron 6.2 mmdp, es decir, 35% (1.63 mmdp) más de lo aprobado para el semestre, que es 4.64 mmdp.

El gasto total de la Secretaría de Salud, el IMSS, el ISSSTE y el FASSA muestra un avance de 31.0% con respecto a la meta anual; aún faltan por ejercer 69.0% (13.97 mmdp).

Por subsistema, el gasto en inversión física se realizó de la siguiente manera:

  • Hasta junio, el ISSSTE es quien más sobrepasó la meta establecida: un 80% por arriba (0.54 mmdp).
  • El IMSS también superó su meta de gasto establecida, en 64% (1.1 mmdp).
  • Por otro lado, el gasto de la Secretaría de Salud y las transferencias del FASSA se ubican en línea con el gasto esperado al primer semestre.

El 86% del gasto en inversión del ISSSTE se realizó en equipo médico y de laboratorio, y el 13% restante en edificación no habitacional[6].

Entretanto, el 66% del gasto registrado como inversión física en la Secretaría de Salud corresponde a transferencias a fideicomisos; 33% a servicios profesionales, científicos y técnicos integrales y 1% a equipo médico y de laboratorio.

El 77% del gasto en inversión física del IMSS se ejerció en equipo médico y de laboratorio; 19.2% en edificación no habitacional y 2.9% en muebles de oficina y estantería.



[1] El gasto funcional en salud incluye el presupuesto de las Aportaciones a Seguridad Social, del FASSA, el IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Marina y Defensa Nacional que tiene como objetivo la prestación de servicios de salud, productos, útiles y equipo médico, productos farmacéuticos, aparatos y equipos terapéuticos.

[2] El presupuesto aprobado del gasto funcional en salud, incluyendo el retiro extraordinario del Fideicomiso en Salud, fue de 680 mil 109 millones de pesos.

[3] Corresponde al presupuesto del gasto funcional en salud de las partidas específicas de medicinas y productos farmacéuticos, materiales, accesorios y suministros médicos y de laboratorio.

[4] Faltó por incorporar el presupuesto del FASSA destinado a este rubro para el cual aún no se cuenta con información disponible.

[5] En los reportes mensuales se reporta la inversión física total de cada subsistema. En este reporte trimestral se incluye sólo la inversión física de cada subsistema clasificada dentro del gasto funcional en salud. Excluye el gasto en inversión física en la función de protección social del IMSS, que asciende a 10,859 mdp. E incluye el gasto en inversión del FASSA.

[6]  Son asignaciones para la construcción de edificios no residenciales para fines industriales, comerciales, institucionales y de servicios. Incluye construcción nueva, ampliación, remodelación, mantenimiento o reparación integral de las construcciones, así como los gastos en estudios de preinversión y preparación del proyecto.