Mapa de vigilancia del Estado sobre sus empresas productivas

Propiedad, neutralidad en los mercados y responsabilidad corporativa en Pemex y CFE




En las últimas décadas se ha desarrollado una amplia literatura sobre la relevancia del gobierno corporativo en las empresas estatales —o SOE, por sus siglas en inglés: State-Owned Enterprises, una categoría equivalente a la de nuestras Empresas Productivas del Estado—. Existe la convicción de que mejorar las condiciones de gobernanza en estas empresas ayuda a la mitigación de riesgos financieros y no financieros y, por tanto, impulsa su buen funcionamiento y desempeño. En el camino se ha identificado un conjunto claro de buenas prácticas dirigidas no sólo a los órganos al interior de las empresas, sino también a su dueño, el Estado.

Desde una perspectiva de gobernanza, la complejidad de que el Estado sea dueño de empresas comienza con la tarea de identificar las entidades que lo representan como tal. En México esas entidades se configuran a modo de constelación de ‘vigilantes’ de las EPE. La desconcentración de sus funciones no es en sí misma un problema —o no lo es para los fines de este estudio—, pero sí lo es la falta de claridad en torno a ellas, verificada desde que las empresas dejaron de ser organismos descentralizados para convertirse propiamente en EPE con la Reforma Energética de 2013.

Este estudio se propone crear un mapa de las entidades del Estado mexicano que tienen una función de vigilancia a Pemex y a CFE. Desde el inicio asumimos que no era factible obtener la totalidad de las instancias de gobierno que desempeñan tal función. Decidimos circunscribirnos a los aspectos que resultaran fundamentales para el buen gobierno de las EPE y para un desempeño acorde a las necesidades del desarrollo sostenible.

El Índice de Transparencia Corporativa de las Empresas Productivas del Estado (IT-EPE), antecedente directo de este mapa, nos sirvió como primera guía para identificar algunas de las dimensiones más relevantes en materia de gobernanza corporativa. Tanto en Pemex como en CFE, encontramos debilidades en estos tres aspectos del gobierno corporativo de las EPE:

  1. Política de propiedad. Identificamos fallas en la identificación y difusión de los objetivos de la empresa y de las prioridades de la propia política de propiedad.
  2. Tratamiento que se le da a las empresas estatales como jugadoras en el mercado. Advertimos la relevancia de que diferentes entidades del Estado —en particular, reguladores económicos—, no otorguen ventajas injustificadas a las empresas estatales.
  3. Responsabilidad empresarial, y en particular las políticas para prevenir corrupción e impacto socioambiental. Observamos que en Pemex, y sobre todo en CFE, no se ha dado el seguimiento estratégico que se requiere en estas materias, dado el gran interés público que existen en torno a ellas.

Éste es el resumen gráfico del Mapa: