Programas de subsidios capaces de mejorar la vida de sus beneficiarios, o programas hechos para cultivar clientelas políticas. Ésa es la cuestión.

Reglas de operación, evaluación, indicadores de desempeño en un programa de subsidios… ¿Qué tan sexy es eso? ¿Cuántos ciudadanos están interesados en exigir rendición de cuentas en transferencias de dinero que, acaso, ni siquiera los beneficia directamente? Pues miren, les sorprendería: bastantes. Y por una razón elemental: no queremos que el gobierno nos madrugue con el dinero de todos

Ahora veámoslo desde el lado del gobierno: ¿cómo ser riguroso con los temas técnicos de las políticas públicas pero sin dejar de enamorar, seducir al votante que los puso allí, en primer lugar? ¿Dónde está ese punto medio? Y, en resumidas cuentas: ¿cómo se puede evitar, por ejemplo, el caos del Insabi? Para detallar el asunto y darle la dimensión que merece, Mariana Campos (@mariana_c_v_), coordinadora del programa de Gasto Público de México Evalúa (¡bienvenida de regreso a Elefantes en la habitación, Mariana!) charla con un invitado muy especial: Gonzalo Hernández Licona (@GHLicona), uno de los más experimentados especialistas en la evaluación de la pobreza, el desarrollo económico y los programas sociales en México, fundador del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval. 

¿Estamos condenados a elegir “entre la norma y la justicia”?