• Durante 2018 murieron 36 mil 685 personas en México, de las cuales 4 de cada 10 fueron jóvenes entre 15 y 29 años. 
  • Un joven muere asesinado, en promedio, cada 40 minutos. 2018 es el año más violento para los jóvenes en la historia reciente.
  • 89% de los jóvenes asesinados en el país en 2018 fueron hombres, y 11% mujeres. 
  • El hombre joven víctima de homicidio cuenta, en promedio, con estudios a nivel secundaria, se dedica a algún trabajo artesanal y seguramente será asesinado en la vía pública. 
  • La mujer joven víctima de homicidio, en promedio, cuenta con estudios a nivel secundaria, es comerciante o trabaja en ventas y probablemente será asesinada en la vía pública.

Analizamos los datos definitivos de defunciones por homicidio para 2018 que publica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Aquí lo que encontramos sobre las muertes de la población joven en el país.

2018 es el año con más jóvenes –de 15 a 29 años– asesinados en la historia reciente. En promedio, en algún lugar del país, un joven es asesinado cada 40 minutos, para un registro total de 13 mil 271 homicidios de jóvenes.

¿Cuáles son las características de los jóvenes asesinados en el país?

89% de los jóvenes asesinados en el país en 2018 fueron hombres, y 11% mujeres. A pesar de que los números totales de homicidios por sexo para este rango de edad tienen dimensiones muy distintas, encontramos que la tendencia para ambos sexos es muy similar.

Sobre el nivel educativo, encontramos que el 41% de los jóvenes asesinados en el país durante 2018 sólo había cursado la secundaria, mientras que el 26% la primaria. Y únicamente el 19% había cursado una licenciatura o un posgrado.  

El 37% de los hombres jóvenes sólo había cursado la secundaria. En el caso de las mujeres jóvenes asesinadas, sólo el 4.7%. 

15% de los jóvenes asesinados en el país durante 2018 se desempeñaban como trabajadores artesanales, el 10% como comerciantes/agentes de ventas y el 8% como trabajadores en actividades elementales y de apoyo.

Al analizar esta información por sexo, identificamos que el 16% de los hombres jóvenes asesinados en el país eran trabajadores artesanales, mientras que el 54% de las mujeres jóvenes asesinadas no trabajaba y el 8% eran comerciantes y agentes de ventas. 

Sobre el lugar de ocurrencia, identificamos que el 58% de los asesinatos de jóvenes fueron cometidos en la vía pública y el 9%, al interior de la vivienda. 60% de los asesinatos de hombres jóvenes ocurrieron en la calle, y el 8% al interior del hogar. Mientras que el 48% de los homicidios de las mujeres jóvenes se cometieron en la vía pública, y  19%, en la casa.

Estos perfiles de víctimas de homicidio son un punto de partida para diseñar estrategias que atiendan eficazmente la violencia que sufren los jóvenes. Si bien los programas[1] dirigidos a los jóvenes buscan mejorar, de manera general, sus condiciones laborales y educativas, no están diseñados para reducir los factores de riesgo o atender las dinámicas relacionadas con la violencia letal. Por ejemplo, los lineamientos del programa Jóvenes Construyendo el Futuro estipulan que se dará prioridad a los jóvenes de zonas con altos índices de violencia; sin embargo, no especifican cuáles serán los criterios de selección de tal sector de la población, si se priorizaron las mujeres o algún integrante de un grupo en situación de vulnerabilidad.

Una política de reducción y prevención de homicidios debe atender prioritariamente a los jóvenes que viven en ambientes violentos y en zonas de alta marginación, que presentan comportamientos de riesgo en las escuelas, que pertenecen a bandas delictivas, que migran de otros países y que forman parte de la comunidad LGBTTTIQ, entre otros.

Si no focalizamos nuestras políticas y estrategias, seguiremos lamentando la pérdida de vida de nuestros jóvenes.    


[1] Programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, las Becas Benito Juárez, Jóvenes Escribiendo el Futuro, etc.