­

Se sigue debilitando el sistema de inversión pública

  • #NosLlevaElTren porque el gasto en inversión física del sector público cayó 13%, y el del gobierno federal se desplomó 31%, al primer trimestre de 2019 respecto al mismo trimestre del año anterior, subraya el centro de pensamiento México Evalúa, en su reporte Los números de Erario, que mes a mes estudia los principales indicadores de finanzas públicas.
  • #NosLlevaElTren otra vez porque en el sexenio anterior se verificaron caídas fuertes en la inversión en infraestructura física.
  • Y #NosLlevaElTren peligrosamente porque esta caída ha perjudicado y perjudica el crecimiento económico y la provisión de servicios públicos esenciales, además de amenazar la preservación de derechos ciudadanos fundamentales, alerta México Evalúa.

Ciudad de México, a 6 de mayo de 2019.

Parece que viene otro sexenio de caídas en el gasto de inversión física, se lee en la edición de Los números de Erario –reporte de finanzas de México Evalúa–, que hace un corte de caja al presupuesto gubernamental del primer trimestre de la presente administración. El gasto en inversión física del Sector público cayó 13%, mientras que la del gobierno federal se desplomó 31%, en comparación con el mismo trimestre de 2018.

Y detalla: con respecto al año previo, el tipo de gasto en inversión física que tuvo la mayor caída fue el que se destina al Transporte (-78% ó -11 mmdp). Le siguió el de Otras Industrias y Asuntos Económicos (-70% ó -14 mmdp). Éste último incluye el gasto que se realizaba por medio del Ramo 23 en distintos fondos desaparecidos –como el Fortafín– y otros vigentes, como el Fondo Regional, Fonden, Fopreden y el Metropolitano, entre otros. La misma organización denunció la discrecionalidad con la que se manejaban varios fondos del Ramo 23, especialmente el Fortafín, pero advierte que lo pertinente era atender dicha discrecionalidad, no eliminar los recursos destinados a la inversión.

Por otra parte, se tuvo un incremento en la inversión física en la función de Combustibles y Energía (+18% o +11 mmdp), erogado principalmente por Pemex y CFE.

En relación al presupuesto aprobado para el Sector público en obra pública, se evidenció un subejercicio de 23% ó 21 mil millones de pesos respecto a su gasto calendarizado al cierre del trimestre. Está situación es todavía más apremiante en el Gobierno Federal, pues al primer trimestre de 2019 exhibió un subejercicio de 73%. Eso se traduce en más de 8.6 mil millones de pesos que se dejaron de gastar.

El culpable: un programa de infraestructura sin planeación.

México Evalúa observa que estos resultados son consistentes con la falta de un sistema robusto de inversión pública, que permita mantener un ritmo consistente de desarrollo de infraestructura entre sexenios.

El hecho de que al inaugurarse una administración inicie también la planeación de un programa de infraestructura –prácticamente de cero– es profundamente ineficiente. Se desperdicia tiempo y se precipita la construcción de megaproyectos que carecen de un proyecto ejecutivo bien desarrollado, como sucedió con el Tren Toluca y el NAIM de Texcoco y como está por suceder con NAIM Santa Lucía y el Tren Maya.

Sobre el asunto crítico del proyecto ejecutivo, México Evalúa puntualiza que la falta de uno –o el uso de uno deficiente, hecho apresuradamente– dificulta la competencia por los contratos (sin objeto de contrato, proyecto a cotizar ni perfil de contratistas, ¿cómo se puede convocar una licitación óptima?). Y ése es justo el origen de las adjudicaciones directas, los convenios discrecionales entre dependencias y el extremo de las licitaciones simuladas, que se caracterizan por tener una baja afluencia inicial de proposiciones solventes –menos de seis, indican las recomendaciones internacionales– o bien una alta descalificación. En efecto, aquí se encuentra una explicación al hecho de que la licitación pública favorece la competencia, pero no la garantiza.

Para impulsar una verdadera competencia por contratos de obra pública, se requiere modernizar, en el renglón tecnológico, el sistema de contratación. Pero las recomendaciones de México Evalúa van más allá: plantea la creación de un órgano apartidista especializado en materia de infraestructura, que planee y prepare proyectos ininterrumpidos y que consolide un programa de infraestructura con alcances al corto, mediano y largo plazos.

En síntesis, los proyectos de obra pública bien planeados y las licitaciones bien competidas son indispensables para gastar mejor, rendir cuentas y controlar la corrupción.

Si seguimos como ahora #NosLlevaráElTren, pues sin infraestrucura de calidad no aumenta la productividad de la economía y no se combaten la pobreza y la desigualdad.