Edna Jaime / El Financiero

La reforma policial es uno de los grandes pendientes de la transición democrática mexicana, más aún al enfrentar una crisis de violencia sin precedentes en los últimos años.

Sin embargo, la situación de las corporaciones policiales no es pareja. Las policías locales se encuentran sujetas a un doble asedio. Por un flanco, se enfrentan al desinterés institucional que resulta en malos salarios, pocas armas, capacidades insuficientes y limitada protección. Por otro lado, parecen ser moneda de cambio en las visiones centralizadoras y militarizantes que han definido la estrategia de seguridad en los últimos 12 años.

Es un grave error seguir ignorando la dimensión local de la seguridad. No hay experiencias exitosas en el mundo que no hayan fortalecido las instancias locales como el cimiento del entramado de seguridad ciudadana.

Así como solemos olvidar la importancia de las policías locales, también solemos dejar de lado lo diversas que son. Decir que todas las policías municipales son disfuncionales es ignorar una parte de su realidad. En el país hay valiosos ejemplos de proyectos de seguridad municipal que están innovando como Morelia y Nezahualcóyotl, entre otras.

De particular importancia son las policías municipales que trabajan en contextos urbanos y metropolitanos. Con la complejidad que implican estos contextos, las policías locales son centrales para conocer las dinámicas locales. La información de los primeros respondientes es vital para comprender y contener al fenómeno criminal. Pero este potencial tiene que ser desarrollado de una forma específica.

En nuestro más reciente estudio 5013 homicidios en la CDMX. Análisis espacial para la reducción de la violencia letal hemos identificado el potencial que tiene la información policial georreferenciada cuando se trabaja con técnicas de análisis espacial. Gracias a un convenio firmado con la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, pudimos analizar los reportes policiales de homicidios de la ciudad entre 2009 y 2016.

¿En dónde radica este potencial? En identificar zonas donde el homicidio se ha concentrado durante ocho años (la zona de Tepito, en la frontera entre las delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza); en detectar que existen localidades donde el homicidio responde a factores socioeconómicos (hacinamiento y falta de educación), mientras que en otras responde a la oportunidad criminal (homicidios relacionados con delitos patrimoniales en zonas de mayor nivel socioeconómico). En reconocer que el sistema de cuadrantes tiene que ser revisado y ajustado de acuerdo con la forma en que se concentra la delincuencia. En aceptar que hay áreas del contexto urbano (como las unidades habitacionales o manzanas contenedoras) que requieren una política de seguridad y prevención específica para desarticular los procesos que están haciendo que ahí se repitan los hechos de violencia homicida.

Generar este tipo de información para ajustar el trabajo policial es un panorama que parece distante, pero es posible. Para ello, tenemos que seguir trabajando con las policías locales para poder institucionalizar estos procesos.

Desde México Evalúa, proponemos el desarrollo de un modelo de trabajo policial a partir de la información georreferenciada, apto para las policías que trabajan en contextos urbanos y metropolitanos. Esto implicaría incorporar metodologías como el trabajo policial enfocado a problemas (o Problem Oriented Policing), que busca sacar a las policías de las dinámicas reactivas para acercarlas a una perspectiva dirigida a reducir la incidencia atendiendo las causas subyacentes del problema.

Este modelo tendrá que surgir de un esfuerzo colaborativo amplio entre los diversos actores involucrados, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad y la replicabilidad en otras zonas del país.

Esta apuesta representa un paso fundamental hacia la consolidación de un modelo de actuación policial que esté basado en el análisis de la información georreferenciada y el conocimiento territorial de las policías.

No abandonemos a nuestras policías, ahora más que nunca necesitan de nuestra atención, y los mexicanos necesitamos de ellas.