La falta de competencia en México es un problema que impide el buen funcionamiento de nuestra economía y afecta el bienestar de los mexicanos. Uno de los factores que influencian este problema es el de la excesiva e inadecuada regulación. Para resolverlo, se requiere una política enfocada en mejorar la calidad regulatoria y monitorear sus resultados. Sin embargo, el enfoque que las autoridades han dado a la mejora regulatoria en los últimos años ha consistido en disminuir costos regulatorios mediante una simplificación administrativa. Esta visión simplista no genera las herramientas necesarias para superar los retos regulatorios a los que nos enfrentamos en la actualidad. Por ello, proponemos una serie de medidas que tendría que adoptar la próxima administración para revertir el rumbo de esta política hacia una enfocada en calidad y resultados regulatorios. Nuestras propuestas buscan crear mecanismos de control que van desde el diseño e implementación de la regulación hasta la verificación de sus resultados.